San Pedro de Atacama, belleza en medio de la nada

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Volcán y laguna Miñiques, San Pedro de Atacama.

 

San Pedro de Atacama, suena a paz a tranquilidad, a un lugar en medio de la nada donde ir a recogerse y encontrarse consigo mismo, en el silencioso desierto más seco del mundo, el Desierto de Atacama.

Si no es fotógrafo o aficionado, mejor deje la cámara y el teléfono móvil, olvídese de las selfies y disfrute el paisaje, porque aunque no haya nada alrededor es maravilloso.

Empezando por la llegada al aeropuerto de Calama, pequeño pero cómodo, en donde puede tomar un transporte directo hasta San Pedro, sin entrar a la ciudad. Tomando la carretera ya se tiene a lado y lado el desierto, lo primero que se encuentra en el camino son los gigantes molinos de viento, que con sus aspas blancas captan la fuerza del viento para generar energía, con suerte puede que le toca una ventisca con arena que hace tambalear el vehículo, golpea los cristales y las latas y le haga sentir lo vulnerable que se es ante la fuerza de la naturaleza.

Durante un par de horas podrá ver el desierto en sus diferentes matices a lado y lado, mientras recorre las serpenteante carretera que se abre como una herida negra en medio de los ocres, montañas y depresiones, una herida larga, continua y aparente infinita.

Cuando el pueblo asoma se pueden ver algunos árboles verdes y frondosos, es como llegar a un oasis en medio del desierto, casas de techos bajos y cubiertos de polvo, muros de adobe pintados de blanco y calles empedradas algunas, de tierra otras. Al bajarse del auto sentirá de inmediato el choque térmico, el calor le envuelve en segundos, los poros inmediatamente empiezan a dilatarse para dar paso a las minúsculas gotas de sudor que en seguida le harán sentir pegajoso.

Si tiene reserva en algún hostal, llegue directo a dejar las mochilas y ponerse ropa cómoda para salir sin demora a recorrer el pueblo, si no tiene reserva puede recorrer el pueblo con las maletas a cuestas, no es tan divertido con el calor, mientras encuentra uno que se acomode a su gusto y presupuesto, hay para todos.

La iglesia de San Pedro es un referente para empezar o terminar el recorrido, depende si usted es de los que prefiere zampar primero o al final lo que considera más rico, la iglesia es preciosa, allí se puede sentir como en un pesebre (belén), en el momento en que se la tiene en frente, después de haberla visto en fotos de agencias de viajes y revistas de turismo, se siente un sensación de triunfo, como algo fantástico que nace desde muy adentro del estómago, crece, invadiendo cada célula y sube para asomarse a manera de sonrisa y brillo en los ojos, y muere en un suspiro, después de sentir eso ya se puede tomar la foto de rigor.

Iglesia San Pedro de Atacama
Iglesia San Pedro de Atacama

Independiente de donde se hospede llegará con facilidad, sino por inercia, a la calle Caracoles, la calle que atraviesa la zona céntrica del pueblo, la calle del movimiento, esta cuenta con una gran variedad de comercio, restaurantes de comida típica chilena y comida internacional, la variedad es muy interesante, recomendado la carne de llamo hay un par de lugares en donde la ponen muy bien, los helados artesanales son una maravilla, no se puede perder los de quinoa, rica rica y coca. Hay una cervecería y algunos bares de buen ambiente, fiesta cosmopolita, mucho turista de todos los colores e idiomas, si es soltera o soltero allí puede tener una aventura de verano y lo que pasa en San Pedro, se queda en San Pedro. Si va en pareja, también tendrá una aventura, una de esas que queda para siempre en la memoria y hace que cuando mire a su pareja a los ojos sienta que el mundo a su lado es maravilloso (o eso sentí yo, que no están obligados a sentir lo mismo).

Como el pueblo, que tiene unas cuantas calles, ya se empieza a quedar chico, y no hay cama para tanta gente, lo mejor es salir a conocer los lugares de ensueño que hay en el desierto, lo más recomendable si va en familia es tomar un tour, y si su familia es numerosa puede lograr buen precio y un tour casi exclusivo, si no son tantos, seguro que lo pasarán muy bien compartiendo con gente de otros lugares. Personalmente no recomiendo alquilar auto para los recorridos más alejados al desierto, serán muchos kilómetros al volante, algunos caminos o rutas sin guía son difíciles de seguir.

El valle de la luna, es un recorrido estupendo, con algunas caminatas ligeras, lleve agua y protección solar, en donde se puede maravillar con la inmensidad del desierto, dunas blancas, amarillas, ocres, que a la distancia se ven tan suaves como una tela de seda, y capturan los reflejos del sol para crear pinturas magistrales que podrá ver sin cansarse entre los riscos, las rocas y el silencio. También podrá conocer las antiguas minas de sal que funcionaron otrora en medio del desierto, con sus construcciones en ladrillos de sal, si como lo lee ladrillos de sal, en donde hombres curtieron su piel bajo los rayos del sol para sacar sal que se usaba en la minería del cobre, antiguos ornamentos de trabajo y una descripción muy completa por parte del guía, de lo que allí hay. Este recorrido lo suelen rematar con una pausa para ver la puesta del sol en la roca del coyote, un atardecer de postal.

Valle de la luna, dunas
Valle de la luna, dunas
Valle de la luna
Valle de la luna
Valle de la Luna, minas de sal
Valle de la Luna, minas de sal

Lagunas altiplánicas, se parte a primera hora hacia el salar de Atacama en el Parque Nacional de los Flamencos, un lugar que parece salido de una película de ciencia ficción, en uno de eso planetas extraños, blancos y fríos, pero que en realidad es una zona andina en donde la sal emana de las entrañas de la tierra creando un hábitat único para que sea el hogar de los hermosos flamencos rosados andinos, la sal y el agua crean algunas lagunas saladas en donde vive el principal alimento de estas aves, allí el silencio y el aire fresco te llenan el cuerpo y te reactivan la mente. Desayuno y de regreso a San Pedro a donde llegará sobre el medio día y si tiene tour para la tarde, lo mejor es llegar directo a comer.

Recargadas las baterías, es hora de ponerse el bañador y partir hacia la laguna Cejar, otro santuario de la naturaleza en medio del desierto, la laguna tiene dos zonas, una que esta vallada y protegida para conservar lo más intacta posible la fauna local, nuevamente flamencos y muchas otras aves, y la otra parte que es una laguna apta para el baño, su principal característica es que debido a la concentración de sal hace que se flote en el agua, estando sumergido, o flotando mejor, se puede ver que es una laguna bastante profunda y por más que se intente es imposible hundirse, bastante relajante aunque extraña a la vez dicha sensación, al salir y de camino a las duchas que están a unos 100 metros el viento y el sol hacen que se seque la sal y se formen escamas en la piel y cristales en el pelo, pero no se asuste, el agua dulce se lo lleva y ya está, bueno al otro día seguro que algo de sal encontrara en las orejas. De ahí un paseo a los ojos del salar, un par de pozos o lagunas que se formaron en medio de la planicie y que vistas desde arriba parecen un par de ojos que miran al cielo, también son aptos para el baño, y muy buena escenografía para fotografías. Este recorrido finaliza en el salar, viendo el atardecer y con un brindis con el infaltable pisco sour.

Salar del Tara, prepárese para una jornada completa de carretera, en algunas partes ni eso hay, la jornada arranca a primera hora, a la salida del pueblo el conductor del vehículo, proveniente del Perú, se detiene para hacer una ofrenda de hojas de coca a la madre tierra para pedirle que nos guarde en el viaje, y así con el misticismo de ese momento inicia una aventura que llegará desierto adentro hasta los límites entre Chile, Bolivia y Argentina. La primera parada es en un mirador a orillas del río Quepiaco, una vertiente que nace de las nieves que se van derritiendo en las cimas de las montañas andinas y en donde confluye una gran cantidad de vida silvestre como las famosas Vicuñas. De vuelta al camino se llega al lugar donde se encuentran los Monjes de Pacana, formaciones de roca erosionada gigantescas y antropomorfas, que semejan la figura de los monjes, lugar de detención para las respectivas sesiones fotográficas y un desayuno ligero.

Retomando el tour, el guía abandona la carretera para tomar una ruta desierto adentro, ruta que puede llegar a ser imperceptible, de ahí la recomendación de pagar el tour, subiendo y bajando montañas hasta llegar a una explanada infinita, de arena y roca volcánica, en donde la vista se pierde al horizonte absorta en la belleza de la nada, hasta que aparecen las catedrales del Tara, una meseta de roca, que sobresale como una muralla y trae a la memora “la roca del rey” en donde Rafiki, presenta a Simba. Continuando se llega hasta un mirador natural desde donde se puede ver el Salar del Tara, imponente paisaje cordillera y desierto juntos. Bajando hasta el salar se puede encontrar nuevamente flamencos y aves locales, roedores y la música del viento.DSC_0091

A orillas del lugar se montan las viandas y se almuerza ahí mismo, algunos llevan sillas otros sentados en el suelo o en los autos, el menú es modesto, suficiente, con copa de vino si le apetece, da igual, podría comerse un bocadillo, una lata de atún, lo que sea, va a ser un almuerzo maravilloso, con un paisaje único, que quizás no se repita en la vida.

Si aún le quedan fuerzas, y presupuesto, continúe con la visita a los gesisers del Tatio, hay que madrugar así que olvídese de salir de fiesta en la noche, además hay que ir a 4.200 metros sobre el nivel del mar y si lo hace con resaca lo puede pasar mal.

Geicers Tatio
Geicers Tatio

Le pasan a buscar antes de que despunte el alba, para llegar con los primeros rayos de sol a los geirsers, puesto que es a esa hora en que presentan mayor actividad, muy importante llevar abrigo la temperatura es bastante baja a esa hora de la mañana, también el bañador y toalla si se quiere dar un baño en las aguas termales. La caminata se debe hacer siguiendo las instrucciones del guía, no es broma ha muerto gente allí cocida al vapor por tomarse una selfie. Agujeros con agua hirviendo que de un momento a otro empiezan a borbotear hasta que se dispara la columna de vapor de agua impresionante que lo cubre todo a su alrededor, así uno tras otro, tras otro. Para reconfortar el cuerpo llega el desayuno, sorpresa chocolate caliente, de caja, que ha sido calentado en uno de esos hoyos de agua caliente, maravilloso. Las gaviotas altiplánicas son hermosas y tan agobiantes como las marinas, y tratan de pillar lo que puedan de las mesas donde han montado el desayuno, que suele ser bastante ligero así que si lleva un bocadillo en la mochila, a media mañana le puede venir muy bien.

Al regreso se cruza por el hermosísimo Machuca, pueblo que le da nombre a una de las películas más representativas de Chile, es un lugar entrañable, un pueblecito perdido de la mano de dios, en donde se encuentran anticuchos de llama exquisitos y tejidos en lana realmente hermosos, vale la pena detenerse allí, conversar con sus habitantes y en serio comer anticucho de llama.

De vuelta a San Pedro de Atacama se podrá dar cuenta que entre “ires y venires” han pasado cinco días de su vida y es muy posible que deba regresar al mundo real, con la resaca que da dejar un lugar del que se siente que aún falta mucho por explorarle, por vivirle y conocerle, dejar San Pedro duele pero se lleva la satisfacción de la expectativa cumplida, de que en medio del desierto la vida puede ser maravillosa y de que las fronteras están en la mente peor que el mundo es un horizonte por delante.

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